“Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya,
a imagen de Dios le creó,
varón y mujer los creó.”
Génesis 1:27
yo quise un heroe;
un ídolo;
un padre:
y lo construí.
lo bendije con mi feminidad.
me creía dios.
me creía alguien.
por qué seguir cantando al hombre, pecadoras?
hacedlo maltratarte,
hacedlo someterte.
la mujer es un diminuto dios.
y mientras más te perfeccionaba,
más cerca me hablaba el pecado original.
más cerca lo tenía tatuado debajo de las uñas.
pero yo no lo quería ver
porque todo en mi era egocentrismo.
egoísmo puro para con la humanidad.
ceguera enferma.
dolorosa.
celestial.
un anhelo psicótico de reconocimiento.
y el monstruo ya no iba a ser sólo mío.
iba a ser real.
iba a ser de todos.
iba a ser el infierno.
la destrucción apocalíptica de un pueblo en ciernes.
el génesis y la epidemia.
el génesis y el arrepentimiento de rodillas.
te engendré y te tuve miedo.
te engendré e intenté amarte sin temerte.
te engendré y luego pedí perdón.
y quise matarte.
pero ya eras muy grande.
y me ahogué en llanto y sal de destrucción
cuando quise mirar atrás.
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